Gran problemática en Garbarino: trabajadores estarán el local hasta que se pueda definir su futuro

La sucursal de Rivadavia al 3045, la única que sigue en pie en Mar del Plata, permanecerá con la persiana baja pero con los trabajadores en el interior, a la espera de una definición sobre una posible compra de la empresa.

Momentos de máxima incertidumbre se viven por estas horas entre los trabajadores de Garbarino: con el respaldo del Sindicato de Empleados de Comercio, el personal ocupará durante los próximos días la única sucursal céntrica que sigue en pie en Mar del Plata a la espera de una definición sobre una posible compra de la empresa y de su futuro laboral.

A nivel país, todas las sedes de la firma que años atrás supo ser líder en venta de electrodomésticos bajaron sus persianas a las 15 de este jueves en forma definitiva hasta tanto aparezca un nuevo comprador. Las negociaciones persisten hace meses pero los números en rojo que arroja la compañía – su actual propietario de Garbarino es Carlos Rosales, reconocido por su labor en San Lorenzo – dilatan la posibilidad de una salida en el contexto de crisis.

En la ciudad, la sucursal de Rivadavia al 3045 ya se encontraba hace una semana con retención de tareas. Esto implicaba que las puertas permanecían abiertas pero cuando los clientes ingresaban se les comunicaba que no había atención. Ahora, esa situación de protesta se profundiza con el cierre total.

A partir de este viernes comenzó la “toma” del local que tiene respaldo del Sindicato de Empleados de Comercio, teniendo en cuenta la incertidumbre que se genera en torno a la continuidad de las 34 fuentes laborales que hay en Mar del Plata.

Los trabajadores ya habían hecho protestas en los últimos meses junto al gremio a raíz de importantes atrasos salariales. En algunos casos, las deudas acumuladas alcanzan los cuatro meses y en otros los dos meses y medio. Y gran parte de los trabajadores tampoco cobró el aguinaldo. “Está clara la intención del desgaste. Se debe mucha plata porque lo que buscan es que en algún momento haya renuncias”, razonaron.

De no prosperar las negociaciones, Garbarino podría declararse en quiebra, lo que daría lugar a un llamado de concurso de acreedores. “Hoy en día, las opciones de compra o de quiebra son posibles. El panorama no es claro y, hasta tanto siga así, Garbarino va a estar cerrado”, ratificaron las mismas fuentes.

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