Escafismo: un clásico método para torturar

Este suplicio utilizado por los antiguos persas es uno de los más crueles de la historia.

Conocido en Occidente gracias a las crónicas escritas por Plutarco en el siglo I y los relatos de otros griegos que visitaron el Imperio persa, el escafismo es uno de los métodos de tortura más inhumanos que se han conocido. 

Aunque existieron diversas variantes, la más utilizada consistía en introducir a la persona en un cajón de madera con varios agujeros, por los que el condenado sacaba obligatoriamente sus extremidades. Estas estaban untadas con leche y miel, para que los insectos se acercaran a alimentarse y, ya de paso, depositaran sus larvas sobre la piel. Mientras, se obligaba al condenado a ingerir alimentos en mal estado para provocar continuas diarreas que, por supuesto, no se limpiaban y quedaban en el interior de la caja. 

Estos residuos atraían a más insectos, lo que convertía el cuerpo de la víctima en el sustento de todo tipo de larvas, que iban alimentándose de su carne y eclosionando ante sus ojos. Con el objetivo de aumentar su agonía, se le obligaba a beber agua para evitar que muriera deshidratado, a la vez que se le iban proporcionando algunos alimentos en mejor estado. 

Otra variante, todavía peor si cabe, consistía en sustituir el cajón de madera por el cuerpo de un caballo muerto, lo que incrementa el proceso de putrefacción y la llegada de los insectos necrófagos. 

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